-
PER106
El sermón del monte (22), los que me llaman Señor
El artículo explora el Sermón del monte, donde Jesús habla de supuestos discípulos a quienes no reconoce. Al comparar a los evangelistas Mateo y Lucas, trata la autenticidad de la fe necesaria para entrar en el Reino de Dios, más allá de la pertenencia étnica y de los actos milagrosos.
San Lucas 14.7-24 (Reina-Valera 1909) :Y observando cómo escogían los primeros asientos á la mesa, propuso una parábola á los convidados, diciéndoles:Cuando fueres convidado de alguno á bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más honrado que tú esté por él convidado,Y viniendo el que te llamó á ti y á él, te diga: Da lugar á éste: y entonces comiences con vergüenza á tener el lugar último.Mas cuando fueres convidado, ve, y siéntate en el postrer lugar; porque cuando viniere el que te llamó, te diga: Amigo, sube arriba: entonces tendrás gloria delante de los que juntamente se asientan á la mesa.Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.Y dijo también al que le había convidado: Cuando haces comida ó cena, no llames á tus amigos, ni á tus hermanos, ni á tus parientes, ni á vecinos ricos; porque también ellos no te vuelvan á convidar, y te sea hecha compensación.Mas cuando haces banquete, llama á los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos;Y serás bienaventurado; porque no te pueden retribuir; mas te será recompensado en la resurrección de los justos.Y oyendo esto uno de los que juntamente estaban sentados á la mesa, le dijo: Bienaventurado el que comerá pan en el reino de los cielos.El entonces le dijo: Un hombre hizo una grande cena, y convidó á muchos.Y á la hora de la cena envió á su siervo á decir á los convidados: Venid, que ya está todo aparejado.Y comenzaron todos á una á excusarse. El primero le dijo: He comprado una hacienda, y necesito salir y verla; te ruego que me des por excusado.Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy á probarlos; ruégote que me des por excusado.Y el otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas á su señor. Entonces enojado el padre de la familia, dijo á su siervo: Ve presto por las plazas y por las calles de la ciudad, y mete acá los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos.Y dijo el siervo: Señor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar.Y dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos á entrar, para que se llene mi casa.Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron llamados, gustará mi cena.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org